Casa Palacio de los Duques de Medinaceli
Conocido popularmente como la «Mayordomía Ducal», este imponente edificio esconde una curiosidad histórica: no fue construido para los duques, sino para quienes administraban su poder.
En el antiguo régimen, el duque de Medinaceli raramente visitaba todas sus posesiones. Por ello, en el último tercio del siglo XVIII, se levantó esta residencia para el mayordomo, el auténtico ejecutor de la voluntad ducal en la Villa. El lugar elegido fue el mismo que desde las décadas finales del siglo XV ocupaba el Palacio de los Comendadores de Calatrava. El edificio sigue respirando ese aire de autoridad y prestigio administrativo de antaño.
Arquitectónicamente, la fachada se ajusta al estilo barroco de la época. Destaca su llamativo cromatismo en rojo y amarillo, y por sus robustas pilastras. En la fachada, destaca una amplia portada de piedra en la que destaca una amplia balconada y grandes y vistosos ventanales.
Al cruzar el umbral, aparece un patio cuadrangular, que conserva un muro de la primitiva construcción del siglo XV. El palacio revela su estructura clásica: un patio con arcos, escaleras señoriales y distintos salones. En la planta de arriba se encuentra un gran salón donde la luz entra por los balcones de la fachada principal.
El Palacio hoy: un punto de encuentro
Actualmente, el edificio ha recuperado su vocación de servicio público, aunque con un fin muy distinto: alberga la Oficina de Turismo de Villafranca. Donde antes se recaudaban rentas, hoy se ofrece hospitalidad. Es el lugar perfecto para comenzar tu visita, no solo por la belleza del entorno, sino porque encontrarás atención personal para descubrir todos los secretos del municipio.


