Plaza de la Charquilla
Si agudizamos el oído, el nombre de este lugar nos susurra su verdadero origen. No viene de un pequeño charco, sino de una herencia cultural mucho más profunda: La Axarquía.
Esta plaza es el fósil vivo de la antigua aldea de La Parrilla. Antes de que Villafranca unificara su identidad mediante la Carta Puebla, este enclave era el corazón del barrio musulmán. Los historiadores apuntan a que el nombre actual es una evolución fonética popular: de la Axarquía (zona oriental) a la Jarquilla, y finalmente a la actual Charquilla. Es un rincón donde las palabras han viajado tanto como la historia.
Ubicada al noreste del casco urbano, la plaza sigue vertebrando la vida del barrio que lleva su nombre. Aunque ha sufrido transformaciones inevitables con el paso de los siglos, mantiene su esencia de punto de encuentro. Su elemento más distintivo, la fuente central, permanece como un símbolo de resistencia y comunidad, a pesar de las cicatrices que le dejaron antiguas labores de limpieza.
Hoy en día, visitar la Plaza de la Charquilla es sentarse a descansar en el mismo lugar donde, hace siglos, se cruzaban culturas. Es un espacio tranquilo que combina la memoria de sus orígenes medievales con el bullicio cotidiano de los vecinos actuales.


